Romeo y Julieta, historias de amor en tiempos modernos

Verona: ¿Realidad o ficción? Redescubriendo a Romeo y Julieta con ojos de niño

Verona es, para muchos, la ciudad del amor por excelencia. Es casi imposible pensar en este rincón del norte de Italia sin que nos venga a la mente la trágica y romántica historia de Romeo y Julieta. Pero, ¿qué hay de cierto tras los muros de esta ciudad y cómo ha evolucionado nuestra forma de visitarla?

La historia que (no) fue

Aunque Shakespeare es el responsable de que Verona esté en el mapa mental de medio mundo, lo más probable es que el bardo nunca pusiera un pie en «la bota». Para escribir su obra más famosa en 1597, se inspiró en un cuento de Matteo Bandello, un autor italiano de la zona.

La realidad es un poco menos romántica para los buscadores de reliquias: Romeo y Julieta nunca existieron. Sin embargo, Verona ha sabido abrazar este mito de forma magistral. Hoy, gran parte del turismo de la ciudad gira en torno a la célebre pareja, permitiéndonos visitar la Casa de Julieta y su tumba, creando una atmósfera donde la ficción se siente más viva que la historia misma.

El balcón, la estatua y una tradición cuestionable

Si vas a Verona, la parada obligada es el patio de la casa de la familia Capuleto. Tras pagar la entrada para ver el famoso balcón, te encuentras con la estatua de bronce de Julieta.

Existe una tradición muy arraigada: tocar el seno derecho de la estatua para atraer la buena suerte en el amor. El rito se repite tantas veces al día que el bronce en esa zona está pulido y brillante, destacando sobre el resto de la figura.

La visión de un niño: Una lección de respeto

Poco antes de que el mundo se detuviera por la pandemia, visité Verona con mi hermana y mi sobrino de 9 años. Como buenos turistas, nos dirigimos al patio de Julieta. Mientras le explicábamos al pequeño la historia y nos disponíamos a cumplir con el ritual de la foto tocando la estatua, él nos detuvo en seco con una frase que nos dejó pensando:

«¡No! ¿Por qué le vamos a tocar el seno? ¡Eso es sexista!»

Nos quedamos en silencio. Al final, nos sacamos la foto, pero con el respeto que la dama se merece. A veces, los adultos actuamos en «automático», repitiendo tradiciones sin cuestionarlas. Ese día aprendimos a mirar el mundo —y los viajes— a través de los ojos de un niño, dejando de lado la costumbre para priorizar el respeto.

Mucho más que un balcón

Verona es una ciudad impresionante que merece ser descubierta más allá del marketing literario. Desde su imponente Arena de Verona hasta sus plazas medievales y su gastronomía local, hay un itinerario esperando por ti que va mucho más allá de los mitos.

Cuando estés listo para volver a viajar, te invito a redescubrir Italia de una forma diferente, auténtica y, por qué no, con una mirada renovada.

Deja una respuesta