La Basílica de San Juan de Letrán, conocida como la primera iglesia de Roma, suele quedar fuera de los recorridos turísticos tradicionales. Sin embargo, es una de esas joyas escondidas de la Ciudad Eterna que realmente vale la pena visitar.
Forma parte de las cuatro Basílicas Papales de Roma y, al visitarla, técnicamente nos encontramos fuera del territorio italiano y dentro de lo que se conoce como territorio vaticano.
Un poco de historia
Sería lógico pensar que la primera iglesia de la cristiandad estuviera en Tierra Santa…
Pero no: está en Roma.
El lugar donde hoy se encuentra la basílica se hallaba, en época imperial, fuera de las murallas de la ciudad. Aún hoy pueden verse restos de esos antiguos muros en sus alrededores.
En el año 312 d. C., el emperador Constantino venció en la Batalla del Puente Milvio —según la tradición, bajo el signo de la cruz— y decidió convertirse al cristianismo. Poco después mandó a construir una basílica para honrar el recientemente reconocido culto cristiano.
Se considera la primera iglesia construida bajo autorización imperial, motivo por el cual se la conoce como “la madre de todas las iglesias”.
La basílica fue consagrada en el 318 d. C. en nombre del Santísimo Salvador. Con el paso de los siglos también se dedicó a San Juan Bautista y San Juan Evangelista.
Su nombre actual, San Juan de Letrán, proviene de sus primeros propietarios: la familia romana Laterani.
La primera sede papal
Durante diez siglos, San Juan de Letrán fue la sede del Obispo de Roma.
Desde el siglo IV hasta el XIV —cuando los papas se trasladaron a Aviñón—, este era el lugar donde vivía el papa y desde donde se administraban todos los asuntos de la Iglesia, tal como ocurre hoy con la Basílica de San Pedro.
Fue solo durante el Renacimiento, durante los trabajos de reconstrucción de San Pedro, que la sede papal se trasladó al otro lado del Tíber, donde permanece hoy.
La Basílica
Como cualquier edificio con más de 1.500 años de historia, la basílica sufrió numerosas reformas.
En sus inicios, su diseño se asemejaba a un templo romano, la arquitectura que se dominaba en aquella época. Más tarde recibió una importante remodelación en época bizantina y, ya en el Barroco, adquirió la forma que vemos actualmente.
Curiosidades destacadas
- Fachada barroca: La fachada actual es barroca y fue diseñada por Francesco Borromini, uno de los grandes arquitectos del período.
- Puerta central: Se abre únicamente en los Años Jubilares. Esta puerta perteneció originalmente al edificio de la Curia Romana, donde se reunían los senadores en época imperial.
- Obelisco egipcio: En la entrada se encuentra el obelisco más antiguo y alto de Roma. Procede del templo de Karnak en Egipto, dedicado al dios Amón-Ra, y fue realizado durante el reinado del faraón Tutmosis IV en el siglo XV a. C.
- Los doce apóstoles: En el interior de la basílica destacan doce magníficas estatuas que representan a los Apóstoles, realizadas en el siglo XVIII.
- Decoración bizantina: En el altar mayor aún pueden apreciarse restos de la decoración bizantina original.
- La Escalera Santa: Justo enfrente de la basílica se encuentra un edificio que alberga una de las reliquias más veneradas de la cristiandad: la Scala Santa, que según la tradición es la escalera que Jesús subió en el pretorio de Poncio Pilato.
