¡Detrás de todo gran vino, hay una gran mujer!

Bueno, puede que no en todos los rankings, pero el Barolo es, sin dudas, uno de los vinos más preciados y famosos del mundo. Originario de la región italiana de Langhe, en las cercanías de Turín, guarda un secreto poco conocido: debemos este excelente vino a una mujer.


La historia

La protagonista de esta historia es Giulia Colbert Falletti, quien vivió a inicios del 1800. Era esposa del conde Falletti di Barolo y condesa ella misma. Antes de mudarse a la soleada región de Langhe, Giulia había pasado un tiempo en la corte francesa.

Al probar el vino que se producía en sus tierras, notó que era ligero y con un leve gas. Acostumbrada a los vinos franceses, más corpulentos, no lo encontró de su agrado.

Según cuentan, Giulia, mujer sagaz y observadora, sugirió cambiar el método tradicional: en lugar de embotellar el vino tras la primera fermentación, debía dejarse decantar en barriles, como se hacía con los vinos franceses.

Tras algunas pruebas, lograron un vino más corposo, de un color rojo intenso y con mayor carácter. Poco a poco sus bondades se hicieron famosas, hasta llegar a oídos del rey Carlos Alberto de Saboya.

La astuta Giulia le envió 325 botellas de Barolo, una por cada día del año… ¡sin contar los días de cuaresma!

Ese gesto fue el toque final para que el vino ascendiera al panteón de los grandes vinos de alta gama, posición que mantiene hasta hoy.


Degustación

Es posible vivir íntimamente esta historia visitando la bodega del Marqués de Barolo, donde aún hoy se continúa elaborando este vino legendario. Allí se pueden admirar los primeros barriles que la marquesa Giulia mandó construir y que marcaron el inicio de una tradición vitivinícola única.

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