La Plaza de España en Roma: historia, curiosidades y leyendas de un ícono eterno

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  • Última modificación de la entrada:8 diciembre, 2025
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La Plaza de España en Roma es uno de esos lugares que todos los visitantes recorren, aunque sea una sola vez. Muchos la recuerdan por los famosos desfiles de los años 90, donde supermodelos como Valeria Mazza o Claudia Schiffer bajaban —con taco aguja, increíblemente— por su emblemática escalinata. Pero, como casi todo en la capital italiana, su historia se remonta muchísimo más atrás.

Un lugar con más de dos mil años de historia

En la Antigüedad, el área donde hoy se encuentra la Plaza de España formaba parte del Campo de Marte, una zona dedicada al dios romano de la guerra. Era un espacio amplio, fuera del centro de la Roma imperial, donde las legiones entrenaban y acampaban.

Ya en la Edad Media, en la cima de la colina —el punto donde hoy finaliza la escalinata— existía una iglesia franciscana. Aunque importante, la zona seguía siendo periférica por su cercanía a la antigua Porta Flaminia (actual Piazza del Popolo). Por allí ingresaban a Roma peregrinos, comerciantes y viajeros.

El nacimiento de un símbolo barroco

Durante el período barroco, la zona comenzó a transformarse. En 1647 se instaló aquí la Embajada de España ante la Santa Sede, en el Palacio Monaldeschi, edificio que aún ocupa. Desde entonces, el lugar comenzó a conocerse como Plaza de España.

La monumental escalinata de 135 escalones, conocida en todo el mundo, fue inaugurada en 1725 por el papa Benedicto XIII con motivo del Jubileo. Su construcción fue financiada por los reyes Borbones para conectar la embajada española con la Iglesia de la Trinidad del Monte.

La Fontana della Barcaccia: leyenda y realidad

En 1627, el escultor florentino Pietro Bernini proyectó la famosa Fontana della Barcaccia («la barquita»), que tras su muerte sería ejecutada por su hijo, el genial Gian Lorenzo Bernini.

La leyenda cuenta que después de una gran inundación del río Tíber, una pequeña barca quedó varada en la zona que hoy ocupa la fuente. Bernini habría interpretado esto como un signo divino, dando origen a su diseño.

Sin embargo, la realidad es más técnica que mística.

La presión de agua en ese punto era demasiado baja para una fuente tradicional, como la del Tritón. Bernini transformó ese desafío en una oportunidad: diseñó una fuente semi-sumergida, aprovechando la limitación para convertirla en un elemento distintivo.
Un verdadero acto de ingeniería creativa.

Un rincón imprescindible de Roma

La Plaza de España es hoy una de las postales más reconocidas de la ciudad: llena de vida, moda, historia y arte. Un lugar que mezcla siglos de arquitectura con el ritmo vibrante de la Roma actual.

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